Álvaro Gago y su corto ganador en Sundance

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“Esta película va a ir de sombras, va a ir de silencios. De ocultar… más que mostrar”

Álvaro Gago, director y escritor de Matria.

“(…) Para muchas mujeres que ahora están en la sombra como está Ramona, pues a lo mejor viendo esta película se sentirán reflejadas.”

Francisca Iglesias, actiz principal.

 

Con estas frases, el director y actriz principal iniciaban una campaña de crowdfunding hace un año para levantar el proyecto de Matria, un cortometraje que hablara de mujeres luchadoras, mujeres que no se rinden, mujeres que aguantan.

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Este año el Festival de Sundance recibió 13,468 películas de 134 países distintos. Un total de 8,740 solicitudes fueron de cortometrajes. Sólo 59 cortos pasaron a formar parte de la programación oficial y fueron proyectados durante el festival – un 51% de ellos, dirigidos por mujeres. Finalmente, el jurado premió a 8 cortos, y el Gran Premio del Jurado se lo llevó Álvaro Gago con su corto Matria – una de las pocas presencias españolas este año en el festival de Sundance. De todas formas, este no sería el primer corto español que participa en este certamen: anteriormente Chema García Ibarra (‘Protopartículas’, 2011) y Alex Montoya (‘Cómo conocí a tu padre’, 2009) consiguieron una Mención Especial del Jurado con sus proyectos.

El resto de cortometrajes ganadores fueron realizados en Canadá, Macedonia, Georgia y Estados Unidos, y sus temáticas destacan por narrar historias de minorías como For Nonna Annadirigida por Luis De Filippis, que ganó el Premio Especial del Jurado y habla de una joven transexual que encuentra una unión y empatía con su abuela, cuando pensaba que obtendría rechazo. GLUCOSE, dirigida por Jeron Braxton (EE.UU.) fue portadora del Premio del Jurado al Mejor Cortometraje de Animación y habla del azúcar como motor de la exclavitud africana en América. Puedes ver la gala de entrega de premios de cortometrajes aquí.

En el caso de Matria, nos traslada a un pueblo gallego envolviéndonos en la historia de Ramona (Francisca Iglesias), una mujer que vive con su marido con el que apenas se comunica. Ante los desafíos de su vida cotidiana, Ramona busca refugio dentro de la relación de su hija y su nieta. Álvaro Gago nos cuenta su experiencia trabajando con actores primerizos y cómo consigue que la autenticidad de la historia se refleje en la pantalla.

 

alvaro gago acepta el gran premio del jurado en sundance 2018

© 2018 Sundance Institute | fotografía por Ryan Kobane

 

¿Cómo se realizó el casting para Matria? ¿Es difícil la labor de dirección en personas que no han tenido experiencia actuando delante de una cámara?

No llevé a cabo un proceso habitual de casting, aunque en mi caso lo no habitual es anunciar una convocatoria y conocer a lxs candidatxs. Disfruto más yendo a los espacios que quiero retratar en la película y encontrando allí a las personas que me interesa que los habiten. La sala de casting es distante y fría. La elección de trabajar con actrices y actores sin experiencia previa me ayuda a escapar de esa sala. Lo tengo hecho, y no descarto volver a hacerlo en un futuro si fuese necesario, pero mantendré el carácter agreste del proceso mientras pueda.

 

“Una persona sin experiencia es un lienzo en blanco”

 

A Francisca Iglesias, la protagonista, la conocí hace muchos años; la historia está basada en su experiencia personal y mantenemos una gran amistad. La encargada es la madre de un amigo. Para este personaje buscaba, sobre todo, una voz, y me acordé de la voz de Eulogia: enérgica, punzante, determinada… Eulogia tiene un carácter fuerte pero también es muy dulce. Fue la que más problemas tuvo durante el rodaje; necesitaba entrar en calor para sacar la voz que yo tenía en la cabeza, así que tuvimos que ensayar y repetir mucho.

 

 

La mayor parte de las mujeres que se ven trabajando en la fábrica de conservas se ganan la vida de la misma manera; las conocí en la fábrica dónde finalmente rodamos. No fue fácil convencerlas. De inicio es normal que seas rechazado. No te conocen y les estás pidiendo que se dejen filmar con todo lo que ello conlleva. Hay que tener paciencia y no forzar nada. Creo que visité la fábrica más de treinta veces antes de rodar.

El marido, vive en el pueblo dónde rodamos las escenas de la casa. De hecho, es familia de la dueña de la casa, Sita. Lo que hice fue describirle a Sita lo que buscaba para ver si ella me podía poner en contacto con alguien del pueblo. Buscaba, más que nada, un rostro. Y apareció Ramón. Cada caso tiene sus particularidades. Podría seguir pero creo que ya me he extendido demasiado y aún no he contestado a la totalidad de la pregunta.

 

“Me gusta guiarme por impulsos y con las actrices y actores con experiencia siento que tengo que intelectualizar todo mucho más”

 

A mi me resulta más difícil dirigir a personas con experiencia porque, normalmente, arrastran una mochila muy grande al hombro que traen consigo al proyecto y contamina al personaje. Una persona sin experiencia es un lienzo en blanco. En el primer caso, tienes sobre todo que destruir para reconstruir, pero en el segundo te enfrentas sólo a la construcción. Me divierto más y tengo más tiempo para concentrarme en precisar los pequeños detalles. Por otro lado, me gusta guiarme por impulsos y con las actrices y actores con experiencia siento que tengo que intelectualizar todo mucho más. Finalmente, el presupuesto de un cortometraje casi nunca te permite ensayar todo lo que querrías y siento que me rinde más el tiempo trabajando con gente sin experiencia pero que está muy cercana al personaje que estoy intentando retratar.

Después de esto, ninguna actriz o actor va a querer trabajar conmigo.

 

 

¿Realizaste algún tipo de preparación pre-rodaje con los actores para que pudieran entregar las actuaciones que tenías en mente?

Todo el mundo conoció a la persona que lxs iba a filmar, Lucía C. Pan, y visitó las localizaciones dónde se iban a desarrollar las acciones, al menos, dos veces. Francisca más. Con Francisca estuvimos ensayando durante dos meses y medio antes del rodaje, una media de dos veces por semana. Fuimos muy poco a poco. Improvisando acciones al inicio, insertando líneas de diálogo después.. poco a poco la fui acostumbrando a que mi voz le diera indicaciones mientras ella realizaba las acciones, después vino la cámara y finalmente traje a una segunda persona para que estuviera también presente. Trabajamos mucho cómo utilizar las acciones y el lenguaje corporal para transmitir emociones. A título individual, trabajé bastante la manera que tenía de comunicarme con las actrices y actores, intentando siempre no darle demasiadas vueltas a las cosas y dirigirme a ellos con frases cortas y precisas.

 

 

¿Cuál es tu relación con Francisca Iglesias (Ramona) en la vida real?

Ella estuvo desde un principio ayudando a lanzar la campaña de crowdfunding¿cómo la hiciste parte del proyecto?

 

En la vida real somos muy buenos amigos. Ella cuidó de mi abuelo los últimos cinco años de su vida y si mi abuelo los vivió tan bien fue gracias al humor y dinamismo con el que Francisca llegaba a casa cada día. Ella estuvo involucrada desde el proceso de guión ya. La mayor parte de las acciones y diálogos que se escuchan en la película los tenía Francisca grabados en su memoria. Yo sólo recogí la información y la edité.

 

“La mayor parte de las acciones y diálogos que se escuchan en la película los tenía Francisca grabados en su memoria”

 

 

¿En Matria, qué tanto de lo que vemos en pantalla es ficción?¿Qué tanto es realidad?

 

El gran reto durante el proceso de escritura de guión fue decidir qué dejar fuera. Hubo ciertas cosas que no incluí porque me daba la sensación de que iba a afectar a la credibilidad de la película. La realidad supera a la ficción.

 

Palmira, ELO, Matria… hay una temática constante que te interesa retratar.

¿Cómo consigues adentrarte en la vida de estas personas o personajes sin que parezca que una cámara está entrometiéndose en su intimidad?

 

Palmira es una película de Diana Gonçalves. Yo hice el montaje. Diana estuvo rodando esa película durante cinco años. El tiempo es fundamental. Necesitas tiempo para construir una relación con otra persona. Con el tiempo vendrá la confianza y de la confianza emanará la autenticidad. Entiendo que el acercamiento, desde un primer momento, tiene que ser verdadero. Tienes que querer conocer a esa persona de verdad, tienes que tener un interés genuino en la comunidad que estás retratando. No funcionará si tratas a todo como un mero vehículo para poder hacer tu película. El cine no es el fin último.

 

 

 

¿Qué relación tienes con Vilanova de Arousa, zona que has retratado en varios de tus proyectos?

 

Mi padre nació en Palmeira pero se mudó a Vilanova de Arousa siendo muy joven. De pequeño iba casi todos los fines de semana y pasaba la mitad del verano (la otra mitad en San Cibrao, Lugo, el pueblo de mi madre). En Vilanova me emborraché por primera vez, conocí a mi primera novia.. tengo grandes amigos allí.

 

 

 Llegar – ¡y triunfar! – Sundance es el sueño de cualquier cineasta independiente. 

¿Cómo fue tu experiencia por el paso de este festival 

y qué diferencias viste con otros festivales?

 

Sundance es una batidora que te coge y te menea fuerte. Un gran estanque con peces de todos los tamaños y colores. Me lo pasé muy bien y llegué muy cansado a casa. Lo que más me gustó de Sundance es esa sensación de que tienen interés en seguir a los cineastas que participan en el festival para posiblemente mentorizarlos en un futuro a través de los laboratorios que organiza en Sundance Institute. Se nota que quieren crear familia y que se sienten orgullosos de los descubrimientos que han ido haciendo con el tiempo. Por otro lado, tengo que decir que es un festival extremadamente caro y, consecuentemente, mucha gente queda excluida. Nadie de mi equipo de trabajo pudo venir, por desgracia.

 

“No funcionará si tratas a todo como un mero vehículo para poder hacer tu película. El cine no es el fin último”

 

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

 

Hace poco terminé el montaje de ‘Trote’, primer largometraje de Xacio Baño. Ahora mismo estoy trabajando en el guión de un nuevo cortometraje que, si todo va bien, rodaré en verano, y dándole forma a la semilla de un largometraje que estaría protagonizado por el personaje de Ramona. Por otro lado, pronto empezaré el montaje de un largometraje documental dirigido por Pablo Romero sobre la figura de Ian Gibson, hispanista de origen irlandés conocido sobre todo por sus trabajos biográficos sobre Lorca, Dalí y Buñuel.

 

 

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No te pierdas su película Currican, que puedes disfrutar en Vimeo. También puedes conocer más sobre Álvaro Gago en su página web personal, seguirlo en Vimeo, Twitter o LinkedIn. ¡Gracias por leernos!

 

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