¿En qué pensaban los surrealistas?

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Panamá, cine, escribir, café y aspiradoras.
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Nos hablan de “Surrealismo” y probablemente lo primero que nos venga a la cabeza sea Salvador Dalí (o no…). Pero la verdad es que hay un número enorme de pintores surrealistas, de los cuales nos podrán sonar Joan Miró, René Magritte y hasta Pablo Picasso. Todos ellos pintaron surrealismo en alguna de sus etapas, o a través de otros medios llegaron a él y lo acogieron como su técnica característica.

Este movimiento del año 1915 surge inicialmente en la literatura, con las lecturas de Freud, su descubrimiento del subconsciente y el psicoanálisis. Pero la ingesta de drogas para llegar a un estado creativo, dejar de comer por varios días hasta tener alucinaciones o “crear sin la intervención de la razón” (también conocido como automatismo) también tuvieron un importante lugar en el desarrollo surrealista del arte.

El siguiente texto proviene del Manifiesto Surrealista*, que nos puede acercar un poco a su forma de pensar y de expresarse con el pincel:

“El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino […] es profundamente modesto:  sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido; y en cuanto se refiere a la aprobación de su conciencia moral, reconozco que el hombre puede prescindir de ella sin grandes dificultades.”

Aquí tenemos 12 cuadros surrealistas para introducirnos a la cultura visual de esta vanguardia:

 

 

 

Tras tanta aspiración visual de cuadros e imágenes podremos comprobar que hay unas constantes en todas las representaciones, que nos podrán ayudar a diferenciar un cuadro surrealista muy fácilmente. Entonces…

¿Cómo puedo reconocer un cuadro surrealista en un museo?

  • Tratan lo putrefacto, la muerte.

  • Se trata de dibujos realistas (aunque excepciones como Miró hay que tenerlas en cuenta también).

  • Paisajes vacíos, idílicos, como si de un sueño se tratase: desiertos, espacios abiertos…

  • Figuras y situaciones imposibles: elementos que flotan en el espacio, fondos interminables…

  • Objetos y figuras que no tienen una aparente relación entre ellos: qué tiene que ver el desierto, con un huevo, sangre y una mujer deshidratada? (Preguntémosle a Dalí)

  • La presencia de fluídos, líquidos que brotan del suelo, telas o las personas.

Ahora si vas a un museo, y ves un señor que se tapa la cara con una manzana, no solo podrás decir “¡Ese es Magritte!”, sino que podrás contarle a tus acompañantes de dónde viene el Surrealismo, qué otros artistas lo conforman y cuál de ellos te gusta más.

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